Inicio Mundo Cómo un tuit provocó una grave crisis diplomática entre Canadá y Arabia Saudita

Cómo un tuit provocó una grave crisis diplomática entre Canadá y Arabia Saudita

3 minuto leer
0
165

«Muy alarmados de conocer que Samar Badawi, la hermana de Raif Badawi, ha sido encarcelada en Arabia Saudita. Canadá se mantiene unida a la familia Badawi en este difícil momento, y continuamos firmemente pidiendo la liberación tanto de Raif como de Samar Badawi”. En síntesis te traemos la información de BBC.

Ese fue el mensaje que la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, publicó en su cuenta de Twitter, el jueves 2 de agosto, en referencia a la detención aparentemente arbitraria la semana pasada de una defensora de los derechos de la mujer y otros activistas, incluyendo un bloguero encarcelado desde 2015.

En lo que a críticas públicas respecta, el mensaje no es mayor cosa. El historial de derechos humanos y el trato a las mujeres del gobierno en Riad es rutinariamente objeto de denuncias internacionales a las que las autoridades en ese país igualmente les hacen caso omiso.

Pero esta vez no. La Cancillería de Arabia Saudita reaccionó rápida y airadamente tildando la crítica de «una afrenta al reino que requiere de una fuerte respuesta para evitar que cualquier parte intente interferir en la soberanía saudita».

El domingo, Arabia Saudita le dio 24 horas al embajador de Canadá para salir de Riad, retiró a su propio embajador en Ottawa y congeló todo nuevo comercio e inversiones.

También frenó las becas de unos 15.000 estudiantes universitarios sauditas en Canadá y declaró que ha empezado la reubicación a unos 7.000 y sus familias a otros países, principalmente Estados Unidos y Reino Unido.

Lee más en BBC.

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por CoEditor Web
Cargue Más En Mundo
Comentarios cerrados

Mira además

El FBI advierte a los bancos sobre un posible hackeo a cajeros automáticos en todo el mundo

Krebs on Security, la conocida página creada por el investigador Brian Krebs, asegura que …